Category Archives: Nueva York

Decisiones

Desde niños se nos enseña a tomar decisiones, empezando por si queremos jugo o leche. Claro que las decisiones a esa edad son viscerales, no racionales. A veces quisiera que siempre pudieran ser así. Dejarnos llevar sólo por el corazón y no por la razón.

Una vez que crecemos las decisiones se convierten en una cosa de todos los días, las más difíciles sin duda son las que van a impactar positiva o negativamente el resto de nuestra vida. Estos últimos meses me he tenido que enfrentar a las decisiones hasta ahora más duras de mi vida. Literalmente me han costado sudor y lágrimas.

A veces podemos creer que algo es lo mejor, pero la única manera de saberlo es haciéndolo, siempre conscientes y responsables de las consecuencias que puedan traer.

He tenido que oír miles de consejos, que aunque sé que siempre son con la mejor intención, rara vez influyen en mis pensamientos. No hay nada como la intuición, el sentido común y el “sexto sentido”. Algunas personas carecen de estos elementos. No quisiera estar en sus zapatos.

¿Cómo saber si estamos haciendo lo correcto? ¿Hasta dónde nos debemos dejar guiar por el corazón pensante en vez de la mente sentimental?

Es la primera vez en años que regreso de viaje y no me fascina regresar a Nueva York. La hostilidad sigue siendo la característica número uno de esta ciudad y este país. Y todo por servir se acaba.

Regreso a enfrentarme con nuevos retos, viejas costumbres y grandes cariños. A un mundo no tan nuevo para mi, al “tercer mundo”, a la alegría, conformismo, mediocridad, buen humor y calor de los mexicanos. No han faltado los cuestionarios, la incredulidad y la sorpresa de muchos. Tampoco han faltado las “bienvenidas”. Todo parte de sentirnos jueces y parte de la vida de los demás. Todo se agradece. Los motivos son muchos, la balanza la he pesado cientos de veces. Nadie experimenta en cabeza ajena y al final, solo puedo vivir para y por mi.

Hace falta valor para dejar una vida taaan glamorosa como la vida neoyorquina. Hoy decido que es lo indicado.

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La glamorosa vida neoyorquina. Parte 2.

Obviamente hay cosas peores de vivir en la Gran Manzana, como no tener cuarto de lavado en tu edificio y tener que salir con tus bolsas de ropa a la lavandería de chinos más cercana a 10 grados bajo cero. O tener el baño adentro de la “cocina” porque no cabía en ningún otro lado. Sin contar la falta de closets y espacio, que muchas veces nos limita a tener una sola de cada cosa porque no hay donde ponerlo. O que tu cama de día se convierta en un cuadro en tu sala y en la noche se jale desde la pared y se use para dormir.

Pero esas son pequeñeces. Debo reconocer que ésta ciudad no sería lo que es si no tuviera miles de maravillas ocultas y también es justo y necesario mencionar por lo menos algunas de ellas.

Nueva York es una ciudad donde difícilmente se quedarían con hambre, solamente en Manhattan, existen aproximadamente 4,000 restaurantes. Dicen que comiendo diario en un restaurant diferente tardaríamos 12 años en poder probar todos. Hay desde lugares de alta cocina hasta changarros y curiosamente siempre, en todos, hay alguien. Se pueden gastar desde $5 dls. por dos rebanadas de pizza y un refresco, hasta $500 dls. por un Porterhouse.

Existen muy pocas cadenas, los Niuyorquinos son muy exigentes con el paladar, y como la mayoría de ellos se siente orgulloso de no vivir en el resto de EU, las cadenas como Olive Garden, Applebee’s, Red Lobster, IHOP, etc. son solo para turistas y están en Times Square. Yo soy de esas que me encanta ir a lugares nuevos pero no perdono dejar de ir a Harlem, donde están mis paisanos y los mejores secretos ocultos de la ciudad, donde encuentro mis deliciosos tacos al pastor, pozole, huaraches de cecina, quesadillas placeras y demás maravillas gastronómicas.

La gente no está acostumbrada a quedarse en casa, y si lo hace es difícil que cocinen, de acuerdo a la compañía Seamless, NY es la ciudad donde más servicio a domicilio se pide en todo EU. Recordando el siguiente día de la súper tormenta Sandy, en los restaurantes había colas, la gente ya estaba desesperada de estar encerrada por un día. También platiqué con una persona que me decía que no podía cocinar en su casa porque no había luz (teniendo estufa de gas). Esto sin contar lo que había escrito anteriormente, quedarse un día en casa es el equivalente a mínimo una botella de vino.

Considerando que la mayoría de los pubs y restaurantes abren desde muy temprano, el happy hour es normalmente de 10am a 8pm. Y es sumamente común ver a gente en el pub a las 8:30am echándose un drink probablemente para darse valor y sobrevivir al resto del día. O sea que aparte de ser una ciudad bipolar es una ciudad alcohólica.

Este tema de la comida es solo para dar un pequeño ejemplo. Nueva York es sin duda la capital de moda mundial. Una más de mis grandes pasiones y de la cual pronto estaré platicando mucho más. También es un icono cultural y sin duda los museos son de los más importantes del mundo. Tenemos un parque enorme! Que por cierto es un parque artificial, no natural, y es el parque urbano más visitado del mundo, se pueden pasar horas en Central Park viendo la vida pasar.

Existe una gran intolerancia, se oyen gritos por toda la ciudad. Las calles son una jungla. Y últimamente cada semana avientan o se avienta alguien al metro. Cero glamour.

Siempre digo que no soy guía de turistas, pero en realidad no me importaría serlo. En Nueva York se descubren cosas nuevas todos los días, algunas fascinantes, algunas terribles. Todas parte de la misma experiencia de vivir aquí. Todas parte de crear convicciones, reafirmar valores, distraer la moral e incluso perderse a si mismo.

Les dejo una pequeña muestra del día a día en ésta maravillosa e intrigante ciudad.

http://video.answers.com/day-to-day-life-in-new-york-city-517635443

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¿El “sueño americano”?

Siempre hay dos versiones a una historia, lo que es y lo que la gente cree que es.

Empecemos desde el principio. Igual que en nuestro país, tomar la decisión de emigrar a Estados Unidos viene acompañada de oportunidades y circunstancias muy diferentes. A mi se me presentó la oportunidad de venir a Nueva York contratada por una gran empresa financiera. Tuve la fortuna de que me pagaran mudanza, me arreglaran papeles, me pusieran gente a buscar un departamento, gente que me ayudara a sacar el famoso Social Security number e identificación, gente que me hiciera mis impuestos y demás comodidades a las que es fácil acostumbrarse.

Desgraciadamente esos somos los menos, las condiciones en las que mis paisanos vienen a este país son sorprendentes, arriesgadas y peligrosas. Son sin duda, sujetos a mi admiración y respeto absolutos al arriesgar su vida, integridad, familia por venir a tratar de vivir ese famoso “sueño americano”.
Dejan a sus familias enteras, se meten en contenedores, pasan hambre, sed, frío, calor y todo eso con el riesgo de que los dejen abandonados en el desierto y mueran ahí, solos en silencio. Nunca nadie vuelve a saber que fue de ellos.

Una vez aquí, todos somos iguales, una raza discriminada, polémica y que siempre, siempre le demuestra a los gringos de que estamos hechos. He visto sin duda que la gente más trabajadora de éste país, son mis paisanos, les puedo decir que me ha sorprendido específicamente que tenemos grandes chefs, en todos los mejores restaurantes de la ciudad, que hemos desaprovechado y a quienes les hemos quitado la oportunidad de sobresalir en nuestro país. Muchos otros, hacen el trabajo sucio que nadie más quiere hacer, y pagan caro el precio, viviendo en departamentos de 2 recamaras con 10 personas más, trabajando jornadas largas y tediosas, pasando por la misma soledad que todos pasamos sin importar edad, estado civil, posición social o religión. Muchos no tienen voz, no tienen ni siquiera un número, son invisibles a los ojos de éste mundo.

Aunque estoy convencida de que el ruido constante y a veces molesto de Nueva York, son esas voces que salen del concreto y las paredes, son nuestros pensamientos y cariños que se quedan sin ser dichos en voz alta.

Viviendo fuera de mi país, se han magnificado ante mis ojos, las carencias sociales de mi México, y no me refiero a la pobreza, me refiero a los círculos y clases sociales más elevadas llenas de complejos, aspiracionales, con esa necesidad desenfrenada por encajar, de fingir que se es lo que no es, tener lo que no tienen. Compitiendo por ser vistas.

Aquí más que nunca aprecio a mis paisanos, sus comunidades, la manera de vivir y su optimismo ante la vida, cuando tienen lo mínimo. Aquí aprecio haber sido siempre una mujer privilegiada pero he aprendido a vivir mejor, con menos.

No he conocido el sueño americano, vivo al día, en una caja de zapatos, pero al menos me siento segura. Mis queridos paisanos viven con miedo. Nadie tiene porque vivir con miedo.

Nueva York me ha cambiado de forma y de fondo y sin lugar a dudas mi sueño infinito es tratar de ser una mejor persona, si eso es el “sueño americano”, lo cumplí.

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La soledad: ¿un estado físico o mental?

¿La soledad es un estado físico o mental?

Vivo en una de las ciudades más solitarias del mundo, donde salir a comer y tomar sólo es lo más natural y normal. La gente no juzga, de hecho eres invisible. Nadie conoce tus circunstancias, vivencias, problemas, carencias, triunfos, fracasos. Eres simplemente uno más.

Muchos podrían pensar que es el lugar ideal, una ciudad cosmopolita, excitante, emocionante, adictiva, divertida, donde es imposible aburrirse o sentirse sola al estar rodeado de una población flotante de más de 8 millones de personas.

Efectivamente, los clichés de cierta ciudad a veces nos ciegan a ver lo que en realidad se vive en un lugar como éste.

Sin querer desilusionarlos, Nueva York es una ciudad sumamente difícil, solitaria, cara, hostil, como siempre lo he dicho, es una ciudad bipolar, con la cual se tiene una relación amor-odio eterna. Desgastante.

Esta ciudad me ha traído logros y alcances que ni siquiera yo sabía que tenía, pero también me ha traído una desesperanza que a veces hasta cala los huesos.

Siempre pienso ¿cuál es el momento perfecto para regresar a mi país? ¿Para dejar atrás el que siempre fue mi sueño y ya cumplí? ¿Cuál es el momento ideal para anteponer la tranquilidad antes que la ambición?

Sin duda estoy sola más no solitaria. Soy muy afortunada de tener un gran grupo de amigos y una familia maravillosa. Mi elección hasta ahora ha sido vivir ésta vida aquí, llena de momentos desperdiciados pero también de retos y algunas satisfacciones.

Definitivamente la soledad es un estado físico y no mental. Aunque algunas noches de invierno y después de meses sin sentir calor, la soledad se convierte en un accesorio más. Es parte de nuestra vida.

No soy escritora ni pretendo serlo. Solo abrí este espacio donde les estaré platicando mis vivencias, desde las maravillas ocultas de Nueva York, hasta mi gran pasión que es la moda y lo difícil que es vivir con una enfermedad como la depresión clínica.

Todo esto mientras me saboreo un delicioso Rib Eye y una copa de vino, como Dios me trajo al mundo y como me va a llevar: sola.

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