Author Archives: Niuyorkina

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Looking for answers to weird questions.

Envejeciendo…

Age

¿Se han fijado como estamos rodeados de mercadotecnia tratando de hacernos sentir mejor por nuestra edad? Cremas, aceites, aguas, mascarillas, productos milagro.

Tengo una amiga muy cercana que dice que la edad está solamente en la mente. Es muy romántica ella. La edad no solo está en la mente, se siente cuando te agachas a probarte unos zapatos y te da lumbalgia dos semanas. Se siente cuando te desvelas dos horas y literal, te da cruda. Se siente cuando te ves las manos, las patas de gallo, la frente y las rodillas y no se parecen nada a tus fotos de la juventud. Se siente cuando crees que puedes dormir solo 5 horas sin consecuencias y cuando tu hora de levantarte los fines de semana es a la misma hora a la que solías llegar de la fiesta.

Ahora, no todo es malo. La edad te da la experiencia de vida. Te da conocimiento. Te da poder adquisitivo. Te da estabilidad. Te trae mucha nostalgia. Te demuestra quienes son tus verdaderos amigos. Yo me pregunto frecuentemente, que haría con menos edad pero sabiendo todo lo que sé ahora, en mi caso la respuesta es difícil, porque pensar en largos plazos me causa ansiedad. Pero seguramente tomaría mejores decisiones, amaría mucho más, aparentaría mucho menos, gastaría lo mismo, disfrutaría el día a día y definitivamente no esperaría nada de nadie. De hecho, ahora puedo decir, que me gustaría haber nacido siendo la persona que hoy soy.

Hacerse viejo no es tan malo, considerando las alternativas pero definitivamente los 40s no son los nuevos 30s. Y las preguntas a las que nunca encuentro respuestas siguen latentes: ¿puedes volver a encontrar el amor? ¿Cuánto más falta para irnos? ¿Viviré permanentemente cansada? Supongo que las iré contestando conforme voy envejeciendo…

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Photo by Matthias Zomer on Pexels.com

 

Los demonios de la mente

Wow, regresé a mi blog 5 años después y encontré un draft con este título: Los demonios de la mente. 5 años y siguen aquí, presentes, constantes, castrantes.

Mi vida ha cambiado mucho. Nueva York me cambió muchísimo de forma y fondo, no necesariamente para bien. Las inseguridades crecieron al igual que los desapegos. El cuestionamiento de absolutamente todo que no tiene respuestas. Decidir una nueva vida. Y las ilusiones de ciertas cosas ahora en México, también se empezaron a desvanecer. Siempre se vuelve al punto inicial, a empezar de cero. A reinventarse. A crecer.

Regresé a mi vida corporativa, fascinante, demandante, estresante; con eso responsabilidades, decisiones, deadlines, regaños, angustia y muchas risas y aunque se ha mermado un poco mi capacidad de hacer amigos y siento que mis social skills son de una niña de 4 años, una vez que los encuentro no los suelto jamás. Como siempre sumamente afortunada de estar rodeada de grupos de amigos que son mi roca, me aceptan, me quieren, y ese cariño siempre es correspondido. De mi familia. Y a veces, cuando hay luz, de mi.

Los demonios. Ese será tema de otro día…

La famiglia

No importa quien sea uno ahora, la familia siempre va a tener un significado especial. Es sin duda el primer amor de nuestra vida. Teniendo, por decisión propia, una memoria selectiva, yo por alguna razón he querido olvidar muchas cosas de mi vida pero me gustaría compartir algunas que aun recuerdo.

Mi infancia fue relativamente normal y feliz, con algunos lujos, muchos viajes y una muy buena educación.

Mi adolescencia y vida de adulto fueron un poco diferentes, recuerdo básicamente siempre hacer lo que yo quería y porque quería. Es la hora en la que admiro a mis papás por no haberme encerrado en algún lado. Llena de excesos de todo tipo, básicamente la oveja negra de la familia. Muchas malas decisiones, definitivamente muchas risas y diversión y sin duda aciertos y desaciertos. Bien dicen que la adolescencia es una enfermedad que sólo se cura con el tiempo.

Mi hermana, siempre con pleitos por nuestro carácter tan parecido pero mi cómplice y confidente desde que tengo memoria y hasta la fecha. Llevamos 18 años viviendo separadas y nunca ha cambiado esa parte.
Mi hermano, tránquilo, centrado, una relación sin pleitos y mi balance.
Mi mamá con una energía y entereza envidiable.
Mi papá, un sobreviviente de la violencia del cual somos su adoración.
Mi Pablo, el sol de mi vida.
Y después mi nueva familia, mi Carlos, mi centro , mi paz y mi tranquilidad.

Todo lo que he tenido alrededor de eso es lo tradicional, algunos problemas y carencias en epocas difíciles, jamás familia muégano, jamás grandes muestras de afecto, simplemente incondicionales

Buenas y malas, diferentes caracteres, fuertes, decididos. Nadie más, este es mi core, buscando felicidad en grandes ciudades, superficialidad, vida sencilla, menos es más

Tener dinero tiene un precio y es muy alto. Vivir en chiquito. Apreciar, buscar las cosas individuales que causan alegrías, no pasajeras.

Llenar vacíos y tener más vacíos.

Decisiones

Desde niños se nos enseña a tomar decisiones, empezando por si queremos jugo o leche. Claro que las decisiones a esa edad son viscerales, no racionales. A veces quisiera que siempre pudieran ser así. Dejarnos llevar sólo por el corazón y no por la razón.

Una vez que crecemos las decisiones se convierten en una cosa de todos los días, las más difíciles sin duda son las que van a impactar positiva o negativamente el resto de nuestra vida. Estos últimos meses me he tenido que enfrentar a las decisiones hasta ahora más duras de mi vida. Literalmente me han costado sudor y lágrimas.

A veces podemos creer que algo es lo mejor, pero la única manera de saberlo es haciéndolo, siempre conscientes y responsables de las consecuencias que puedan traer.

He tenido que oír miles de consejos, que aunque sé que siempre son con la mejor intención, rara vez influyen en mis pensamientos. No hay nada como la intuición, el sentido común y el “sexto sentido”. Algunas personas carecen de estos elementos. No quisiera estar en sus zapatos.

¿Cómo saber si estamos haciendo lo correcto? ¿Hasta dónde nos debemos dejar guiar por el corazón pensante en vez de la mente sentimental?

Es la primera vez en años que regreso de viaje y no me fascina regresar a Nueva York. La hostilidad sigue siendo la característica número uno de esta ciudad y este país. Y todo por servir se acaba.

Regreso a enfrentarme con nuevos retos, viejas costumbres y grandes cariños. A un mundo no tan nuevo para mi, al “tercer mundo”, a la alegría, conformismo, mediocridad, buen humor y calor de los mexicanos. No han faltado los cuestionarios, la incredulidad y la sorpresa de muchos. Tampoco han faltado las “bienvenidas”. Todo parte de sentirnos jueces y parte de la vida de los demás. Todo se agradece. Los motivos son muchos, la balanza la he pesado cientos de veces. Nadie experimenta en cabeza ajena y al final, solo puedo vivir para y por mi.

Hace falta valor para dejar una vida taaan glamorosa como la vida neoyorquina. Hoy decido que es lo indicado.

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El síndrome del cangrejo mexicano

¿Cuál es su primer pensamiento cuando se enteran de que a alguien le está yendo bien? ¿Que de probablemente no tener nada, ahora goza de una buena posición, lujos y dinero? Pocas personas conozco que se alegran de corazón. La mayoría se cuestiona cómo alguien pudo llegar a tener eso que ellos no tienen.

El síndrome del cangrejo mexicano no es un mito, es un espantosa realidad de nuestra sociedad.

Definido de la siguiente manera: El síndrome del cangrejo mexicano es una teoría de la psicología social en la que alguien al no lograr sus objetivos, o subir de puesto, culpa a la sociedad de sus fracasos personales, creyendo que todos conspiran contra el.
El concepto fue desarrollado por Sigmund Freud, quien se inspiró en una ida a la pescadería, donde encontró un señor vendiendo cangrejos vivos en una cubeta. Había 3 cubetas, con cangrejos americanos, cangrejos japoneses y cangrejos mexicanos. De las 3 cubetas, solo la de los cangrejos mexicanos estaba sin tapadera.
El vendedor explicó que si no tapaba a los cangrejos americanos, empezaba uno a escalar hasta que por esfuerzo propio saltara de la canasta y se escapara… con los cangrejos japoneses.
Con los cangrejos japoneses era similar, cuando uno se quiere escapar, empieza a apoyarse en los demás, y éstos van empujándolo hacia arriba apoyados en otros y así sucesivamente, de tal manera que se forma una pirámide hasta el borde y entonces el cangrejo se escapa.
Los cangrejos mexicanos, en cambio, cuando uno está tratando de sobresalir, entre todos se encargan de jalarlo para abajo.1

Esto no debería de ser novedad, pero desgraciadamente para mi se ha hecho mucho más evidente al tener la oportunidad de trabajar fuera de mi país. Me he encontrado con mexicanos, especialmente en Twitter que me preguntan si me dedico a tratar blancas, si me vine de mojada cruzando el Río Bravo, si trabajar en casas “deja bien”. Incluso el otro día leí que “todos los mexicanos que van a trabajar a EU son nacos.” La ignorancia es absoluta. No pueden creer que una mujer mexicana preparada pueda alcanzar un puesto ejecutivo en una compañía multinacional. Dudamos de nuestras propias capacidades. Es lamentable que la gente hable a partir de la ignorancia. Mucha gente se sentiría ofendida, yo no. Imagino su vida limitada y patética y solo puedo agradecer mis oportunidades. Tan limitados que no se dan cuenta que para la mayoría de la gente que lo hace es porque en su propio país son discriminados y no tienen ninguna posibilidad de salir adelante. Obvio esas personas aquí ya traen su iPhone 5 y los que los critican no lo pueden comprar.

Nos hacen falta muchas cosas como mexicanos para poder ser un país de primer mundo, empezando por echar abajo nuestros prejuicios, paradigmas, nuestras barreras emocionales y psicológicas.

Sabemos que existe mucha corrupción en nuestro país y sería incluso irrisorio no reconocer cuales son nuestros defectos como país pero también existe mucha gente capaz, brillante, honesta, trabajadora, innovadora, visionaria, ambiciosa y esas son las cosas que debemos aplaudir, apoyar, presumir y empujar para que sean lo que representa a nuestra sociedad.

Hay muchas características que nos hacen falta y de las cuales podría hablar, como: ser puntuales, trabajadores en equipo, honestos, respetuosos, evitar la desidia e infinitos más. Podría extenderme mucho en cada una de éstas, para mi se resume en que es una cuestión de educación y valores, no importa si se es rico o pobre, si se vive en la ciudad o en la sierra, si se anda en Mercedes o en metro. Se trata de lo que transmitimos, de lo que también llevamos en los genes y es admirable como nuestra alegría, creatividad, ingenio, patriotismo. ¿Que vas a hacer hoy para llegar a eso?

No existe tal cosa como “envidia de la buena”. Recordemos siempre que el sol sale para todos.

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1 Inciclopedia.wikia.com

La glamorosa vida neoyorquina. Parte 2.

Obviamente hay cosas peores de vivir en la Gran Manzana, como no tener cuarto de lavado en tu edificio y tener que salir con tus bolsas de ropa a la lavandería de chinos más cercana a 10 grados bajo cero. O tener el baño adentro de la “cocina” porque no cabía en ningún otro lado. Sin contar la falta de closets y espacio, que muchas veces nos limita a tener una sola de cada cosa porque no hay donde ponerlo. O que tu cama de día se convierta en un cuadro en tu sala y en la noche se jale desde la pared y se use para dormir.

Pero esas son pequeñeces. Debo reconocer que ésta ciudad no sería lo que es si no tuviera miles de maravillas ocultas y también es justo y necesario mencionar por lo menos algunas de ellas.

Nueva York es una ciudad donde difícilmente se quedarían con hambre, solamente en Manhattan, existen aproximadamente 4,000 restaurantes. Dicen que comiendo diario en un restaurant diferente tardaríamos 12 años en poder probar todos. Hay desde lugares de alta cocina hasta changarros y curiosamente siempre, en todos, hay alguien. Se pueden gastar desde $5 dls. por dos rebanadas de pizza y un refresco, hasta $500 dls. por un Porterhouse.

Existen muy pocas cadenas, los Niuyorquinos son muy exigentes con el paladar, y como la mayoría de ellos se siente orgulloso de no vivir en el resto de EU, las cadenas como Olive Garden, Applebee’s, Red Lobster, IHOP, etc. son solo para turistas y están en Times Square. Yo soy de esas que me encanta ir a lugares nuevos pero no perdono dejar de ir a Harlem, donde están mis paisanos y los mejores secretos ocultos de la ciudad, donde encuentro mis deliciosos tacos al pastor, pozole, huaraches de cecina, quesadillas placeras y demás maravillas gastronómicas.

La gente no está acostumbrada a quedarse en casa, y si lo hace es difícil que cocinen, de acuerdo a la compañía Seamless, NY es la ciudad donde más servicio a domicilio se pide en todo EU. Recordando el siguiente día de la súper tormenta Sandy, en los restaurantes había colas, la gente ya estaba desesperada de estar encerrada por un día. También platiqué con una persona que me decía que no podía cocinar en su casa porque no había luz (teniendo estufa de gas). Esto sin contar lo que había escrito anteriormente, quedarse un día en casa es el equivalente a mínimo una botella de vino.

Considerando que la mayoría de los pubs y restaurantes abren desde muy temprano, el happy hour es normalmente de 10am a 8pm. Y es sumamente común ver a gente en el pub a las 8:30am echándose un drink probablemente para darse valor y sobrevivir al resto del día. O sea que aparte de ser una ciudad bipolar es una ciudad alcohólica.

Este tema de la comida es solo para dar un pequeño ejemplo. Nueva York es sin duda la capital de moda mundial. Una más de mis grandes pasiones y de la cual pronto estaré platicando mucho más. También es un icono cultural y sin duda los museos son de los más importantes del mundo. Tenemos un parque enorme! Que por cierto es un parque artificial, no natural, y es el parque urbano más visitado del mundo, se pueden pasar horas en Central Park viendo la vida pasar.

Existe una gran intolerancia, se oyen gritos por toda la ciudad. Las calles son una jungla. Y últimamente cada semana avientan o se avienta alguien al metro. Cero glamour.

Siempre digo que no soy guía de turistas, pero en realidad no me importaría serlo. En Nueva York se descubren cosas nuevas todos los días, algunas fascinantes, algunas terribles. Todas parte de la misma experiencia de vivir aquí. Todas parte de crear convicciones, reafirmar valores, distraer la moral e incluso perderse a si mismo.

Les dejo una pequeña muestra del día a día en ésta maravillosa e intrigante ciudad.

http://video.answers.com/day-to-day-life-in-new-york-city-517635443

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El lucrativo mercado nostalgia

¿Cuantas veces un olor, un sabor e incluso un sonido no les han traído recuerdos? ¿Cuantas veces ver algo nos transporta a otra época de nuestra vida?

Viviendo fuera del país de origen estos sentimientos y pensamientos se magnifican de manera importante, y yo le llamo el lucrativo mercado nostalgia.

Muy frecuentemente la gente me pregunta si en Nueva York consigo algo de las millones de cosas que se me antojan de mi país. Mi respuesta es otra pregunta: ¿ustedes creen que las grandes corporaciones iban a desaprovechar la gran población latina que vive en EU?

Específicamente en Nueva York la comunidad mexicana es muy grande. Incluso dicen que hay más poblanos en NY que en el mismo Atlixco.

Hablando de los lugares que mejor conozco en la ciudad se encuentra Sunset Park en Brooklyn y El Barrio en Harlem, que es la parte norte de Manhattan. Siempre he dicho que de alguna manera es lo mejor de los dos mundos.

Es increíble sentirse en casa: elotes, tamales, frutas, aguas frescas e incluso quesadillas en la calle. Infinidad de restaurantes donde se encuentra desde pancita y pozole hasta cemitas y barbacoa.

Una gran cantidad y variedad de productos que sin duda nos lleva a recordar nuestra infancia, nuestro lugar de origen, a nuestra familia y que nos orilla al consumo de productos chatarra, seguramente malos para la salud pero que psicológicamente nos reconfortan y nos dan un extraño sentido de paz aunque sea momentáneo.

En estos “abarrotes” se consiguen desde Pingüinos Marinela hasta Jabón Zote, pasando por Duvalin y Sabritones hasta Vitacilina y Teatrical. En su mayoría también son carnicerías donde podemos encontrar bisteces, una milanesa, manitas de puerco, cecina, chicharrón, etc. Y claro, también las tradicionales panaderías donde ocasionalmente me compro una concha o una oreja.

Muchas veces sólo por indiferencia, por falta de experiencia y conocimiento, pensamos que las cosas en otros lugares del mundo son iguales a como son en México. Nada más lejano de la realidad. Lo único que es igual es la necesidad que tenemos de sentirnos un poco en casa. Y créanme, las grandes corporaciones lo saben y no lo hacen precisamente por “buenos”. Es sumamente ingenuo pensar que porque vivimos fuera no van a lucrar con nosotros.

Yo mientras agradezco poderme comer un Gansito aunque después me arrepienta.